06/06/2009

Cada día son más las familias que se hacen a la mar para sus vacaciones. Este año hay estupendas ofertas que hacen más fácil realizar un crucero sin que se agote el bolsillo. Sacando cuentas y sumando todos los servicios que se recibe y las tarifas que se pagan (incluyendo las promociones), encontraremos que es una opción a considerar por aquellos que puedan tomarse vacaciones.
Es que un crucero en familia tiene algunas ventajas ya que nos subimos “una sola vez” y después los destinos llegan a nosotros. Parece obvio, sí. Pero al tener que embarcar familia, niños, maletas en un solo lugar para mas tarde llegar a puertos donde sólo deberemos desembarcar con lo puesto, es mucho mas sencillo que subir y bajar de aviones, trenes o coches para realizar el mismo itinerario.
Además, la oferta de cruceros actual está muy enfocada a la atención de familias con niños. Tendremos a los pequeños entretenidos todo el tiempo evitando el “mami, me aburro…“ tan temido. Actividades para pequeñitos hasta adolescentes, instalaciones de ocio y deportivas especiales, menús para los más pequeños de la familia, seguridad y diversión.
Pero para que un crucero en familia sea una experiencia positiva, hay que tener en cuenta ciertas recomendaciones al momento de elegir un crucero. Pongamos especial atención al momento de reservar los servicios y a contener los gastos extras a bordo.
Reservar con prudencia pensando cuánto somos, cómo nos podemos acomodar y qué servicios vamos a usar. Los barcos disponen de distintos tipos de cabinas. Algunos con comodidad para alojar hasta 5 personas en una misma cabina, o comunicantes.
Controlar la política de edad para saber hasta cuándo nuestro niño puede viajar sin cargo aprovechando las muchas promociones que existen en este tema. Eligiendo bien, podremos viajar en un barco o un itinerario donde nuestros hijos no paguen nada por el viaje.. El costo total del viaje familiar bajará considerablemente y dispondremos de todos los servicios.
Seguro de cancelación: si en otras oportunidades hablamos de la necesidad de contar con un seguro para prevenir imponderables, cuando pensamos en un crucero en familia se hace imprescindible. Si debemos cancelar un vuelo o una reserva de hotel por la varicela del más pequeño, siempre podremos cambiar la fecha de la estadía o negociar con la compañía aérea un cambio de vuelo. Pero un crucero sale un día determinado para una ruta determinada y los cambios de última hora suelen salir carísimos.
Propinas. Si nos dan la opción, paguemos las propinas junto con la tarifa del crucero. Un problema menos en la cabeza y al final nos saldrá más barato que ir “dejando algo a voluntad” cada vez que nos lo sugieran.
Este es un capítulo para pensar friamente antes de reservar y de subirnos al barco y algo que todos los miembros de la familia deben conocer. Los cruceros no incluyen todas las comidas ni bebidas que se nos ocurra comer, beber, tragar, engullir hasta reventar durante toda la ruta.
Las comidas incluidas son las programadas: turnos de desayuno, almuerzo, cena, buffet de medianoche (en algunos casos) y algunos snacks durante el día (tampoco en todos los barcos). Pero si nuestros hijos están en esa etapa adolescente en que se transforman en pirañas hambrientas de 24 horas, será mejor aclararlo desde el principio. De todas formas, siempre pensé que las compañías de cruceros tienen la secreta intención de devolvernos a casa inflados de comida, por lo que nuestros adolescentes hambrientos estarán bien abastecidos.
Otro truco es apuntarse al segundo turno de comida. Por lo general, los cruceros ofrecen dos horarios para tomar la cena. Los pasajeros anglosajones estarán cenando a las 7 de la tarde mientras nuestra familia continúa en las piscinas del barco o participando de alguna actividad. Si nos ubican en ese turno de cena, para las 11 de la noche tendremos que salir a buscar “algo para picar” a las tiendas del barco.
Las bebidas incluidas son agua, alguna gaseosa o algo parecido durante las comidas y poco más. Ni las bebidas alcohólicas, ni las copas al lado de la piscina, ni barra libre de gaseosas, ni el bar del puente principal, etc. Para no sentenciar a nuestra familia a una muerte por sed a bordo de un barco, sugiero abastecer nuestra cabina con bebidas tamaño familiar en cada puerto, o comprar el “drinks package” o cupón de bebidas. Muchos cruceros lo ofrecen para incluirlo en la reserva o se compra a bordo, apenas embarcados en el puerto de origen. Algunos cruceros especialmente pensados para familias ya lo incluyen en sus precios. Habrá que leer la letra pequeña referida a “comidas y bebidas” porque es aquí donde está el principal concepto de gastos extras.
Comunicación familiar. No hablamos aquí del diálogo padres-hijos, jaja. Si nuestros hijos tienen la edad suficiente para moverse libremente por el barco, pero no queremos perderles el rastro durante todo el día, mejor que no se nos ocurra usar el móvil para ubicarlos, como hacemos en casa. Los cargos son altísimos en altamar y si estamos en puerto comenzará la facturación del roaming. Una buena idea es llevarnos un walkie-talkie para saber en qué rincón del barco se encuentra nuest@ hij@ (o nuestro cónyuge).
Me permito aconsejar llevar una pequeña pastilla de jabón para lavar la ropa. En caso de necesidad (que tampoco es cuestión de hacer la colada diaria), nos ahorraremos unos valiosos euros en servicio de lavandería que no está incluída en la tarifa que pagamos por nuestro viaje ( aún me duelen los 8 euros para sacarle una mancha de gaseosa a un vestidito infantil )
Los barcos siguen itinerarios en los cuales se irá parando en puertos de destinos turísticos. A bordo se ofrecen multitud de servicios y excursiones en tierra: visitas guiadas, pic nics en la playa, traslados a las ciudades, etc. Una sugerencia para evitar pagar los costes (generalmente con precios más elevados que los que encontraríamos en tierra) es alquilar un coche para mover a nuestra familia por nuestra cuenta.
Sabiendo de antemano las fechas de parada en cada puerto (y hasta la hora exacta de llegada y salida) podremos hacer nuestras reservaciones de coche desde casa y nos estará esperando a nuestro arribo al destino. Si preparamos nuestra visita con antelación, buscando información sobre visitas locales o descargándonos audioguías, por ejemplo, nos ahorraremos una pasta en gastos extras.
Si tienes tu propio consejo o quieres sumar tu experiencia en el tema de los cruceros en familia y cómo ahorrar en ellos, recuerda que puedes dejar tu comentario aquí debajo o hacerlo a través de nuestra Comunidad del Ahorro
María Victoria Rodríguez, editoria de Yo llego a fin de mes
Imagen: AirmilesCada vez más veo lo cruceros como un plan súper completo, compacto diría yo.
Tienes razón Estebano. Es como el tema de los "all inclusive" que ya trateremos aquí en alguna oportunidad. Si estudias el presupuesto total del viaje, incluyendo todos los gastos en que se incurre, es una alternativa para considerar seriamente. De todas formas, como en otras formas de viajar, están los amantes y los detractores de los cruceros. Como los hay de los grupos organizados, o de lo destinos populares o del camping. En fin, que es cuestión de gustos... y presupuesto. Gracias por tu comentario.
Eso es verdad, ahora bien, a m me encantaría un crucero, más por zonas del norte que otra cosa (como los fiordos noruegos). A tener en cuenta para cuando pueda permitirme unas vacaciones completas :D
Excelente idea! Te recomiendo los que salen de Bergen (Noruega) hacia el norte o desde Estocolmo (Suecia) hacia Finlandia. También hay muy buenos alrededor de Islandia y hasta allí puedes llegar en barco también desde Escocia, Copenhague o Bergen. ( Cómo viajar a Islandia en ferry) Eso sí, aunque sea en agosto, vete bien abrigado !
Me lo anoto. Hay un viaje que llegará espero que pronto, perfecto para dedicarlo a un crucero por esos mares y tierras ;D